Los dias siguientes tuvimos que ir adivinando sus preferencias en cuanto a las comidas se le puso su recipiente con alpiste pero no comia, notamos que siempre que teniamos algo en la mano nos revoloteaba por encima asi que pasamos a poner el alpiste en nuestras manos y venia a comer, si moviamos los dedos mientras comia nos pegaba picotazos. Asi pasaron los días y estaba feliz iba con nosotros a todas parte de la casa y seguia durmiendo encima del frigorifico aunque lo pasaba fatal porque Kiko se acostaba temprano y nosotros abriamos y cerrabamos el frigorifico y lo despertabamos. También se le dió la oportunidad de que fuera libre, lo pusimos e la ventana pero no se fue y en ese momento se le dio el nombre de Kiko, comprendimos que habia venido para quedarse.
sábado, 5 de abril de 2008
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