Pasada ya la idea de hacer el nido, decidí limpiarle su espacio y comprarle un poto nuevo, pero cual fue mi sorpresa que después de haberle dejado todo perfectamente limpio, no queria estar alli y paso unos días en lo alto del frigorifico o bien colgado en la pared, daba toda la impresión que no se fiaba del nuevo estado de las cosas, no queria ni la comida que incluso ,estaba en el mismo sitio que antes. Poco a poco y en unos tres días empezó a ir a su casa y a ser como antes de alegre, cantando la mayor parte del día. Sabe perfectamente que se llama Kiko y siempre que se le llama dice "pio", cuando entro al lavadero que es donde vive me mira todo lo que hago me observa como si fuera un vecino curioso.
sábado, 26 de abril de 2008
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1 comentario:
Hola, Natalia!
¡Te veo integradísima con las nuevas tecnologías y me encanta! ahora el que va a tener que hacerse un blog soy yo o me quedo atrás
Mira... tengo que decirte que como sigas así te veo poniendote un poto para tí en el cuarto de baño y una cestita de pan tostado mientras Kiko se queda con el resto de la casa para montar fiestas con los colegas. ¡No te dejes avasallar!
Un besote
Sergio
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